Las varices se conocen en medicina con el nombre de Enfermedad Venosa Crónica (EVC), que una vez aparece es crónica y evolutiva que preferentemente diagnostica el médico especialista en Angiología y Cirugía Vascular mediante una Eco-Doppler. El término insuficiencia venosa crónica (IVC) queda reservado para los estadios más avanzados de la EVC. Se produce debido a una hipertensión venosa que desencadena mecanismos inflamatorios y debilita las válvulas encargadas de hacer circular la sangre por las venas de las piernas en dirección al corazón. En consecuencia, la circulación venosa se vuelve más lenta (venoestasis), y surgen una serie de signos y síntomas en las piernas, y puede ser un factor de riesgo de formación de coágulos (tromboflebitis o patología venosa aguda).

Algunos de los síntomas de la EVC se dan en todos los grado de avance clínico:

  • pesadez de piernas: cansancio que no desaparece al reposarlas y se acentúa con el calor

  • calambres y hormigueo a menudo nocturnos,

  • dolor,

  • hormigueo. 

El objetivo del tratamiento es enlentecer su progresión y aliviar los síntomas y molestias que producen, ya que una vez aparecen solamente la cirugía puede eliminarlas. Lo que sí que se puede hacer para combatir las varices, es incidir sobre los factores de riesgo modificables

  • obesidad: la obesidad (IMC > 30) incrementa 6,5 veces el riesgo de EVC en hombres y 3,1 veces en mujeres

  • embarazo: las medias de compresión no previenen la aparición de varices durante el embarazo, pero pueden disminuir la incidencia de insuficiencia venosa y mejorar la sintomatología de la extremidad.

  • sedentarismo  

  • hábitos laborales: largas jornadas de pie, con esfuerzos, fuentes de calor directo, …

  • mejorar la adherencia al tratamiento, tanto de la compresión elástica como de los flebotónicos

Otros síntomas en cambio, solo aparecen progresivamente a medida que avanza la enfermedad venosa, y los puedes ver en la siguiente imagen:

Te damos 10 recomendaciones para aliviar los síntomas de tus varices:

  • Lleva una dieta saludable:

    • evita las grasas saturadas,

    • reduce la sal y evita el exceso de aditivos o de azúcar,

    • consume alimentos con fibra para evitar el estreñimiento,

    • hidrátale con frecuencia,

    • reduce el sobrepeso con una dieta hipocalórica,

    • elimina el alcohol y el tabaco.

  • Utiliza calzado cómodo con un tacón de 3-4 cm (ni plano, ni tacón alto).

  • Viste prendas ligeras y holgadas.

  • Eleva los pies por encima del corazón al descansar, y al final del día.

  • Tanto al dormir como en períodos de reposo en sofá o sillón, eleva los pies unos 10-15 cm por encima de la cabeza.

  • Por las tardes, activa la circulación de tus piernas con:

    • una ducha fría sobre tus piernas,

    • pon tus piernas en alto 20 min. para que se relajen,

    • hazte un masaje con crema hidratante o para piernas cansadas en ambas piernas, presionando desde el tobillo hacia rodilla.

  • Utiliza medias de compresión ligera preventivas durante el embarazo, para trabajar periodos largos de pie o sentado y en viajes largos de avión o coche; o bien que sean compresión normal o fuerte según considere tu médico que sea el grado de avance de la enfermedad y tus circunstancias.

  • Haz actividad física a diario, camina al menos 30 minutos o realiza deportes que sin impactos ni variaciones de presión en las piernas como natación, baile, ciclismo o gimnasia. No hagas ni tenis ni baloncesto.

  • Evita permanecer de pie mucho rato, y si es inevitable realiza movimientos giratorios de tobillos y estira las piernas.

  • Evita fuentes de calor directo sobre tus piernas: depilación con cera caliente, baño caliente, sauna, braseros o exposición prolongada al sol.

Visita nuestra página de tratamientos para combatir las varices, en la que analizamos en profundidad todas las opciones terapéuticas, sus beneficios y los productos más coste-efecticos que se comercializan.

Opciones de tratamiento para combatir las varices 

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